
El 22 de diciembre del 2019, frente a la puerta 6 de San Marcos, dos jóvenes se juntaron a conversar. Nada extraordinario, al menos desde fuera. Pero lo que salió de esa charla terminaría marcando a miles de estudiantes. No tenían un plan detallado. Tampoco un local. Solo una idea, unas ganas enormes de hacer algo distinto, y una pregunta que los quemaba por dentro: ¿y si lo intentamos?
Así empezó ACADEMIA SAVIA, una academia preuniversitaria pensada para preparar a jóvenes que sueñan con ingresar a San Marcos. Nació pequeña, sin locales ni manuales, pero con una idea clara: acompañar procesos, no solo impartir clases. Con el tiempo, esa idea se convirtió en cultura.

Cuando todos se detuvieron, ellos siguieron
Poco después llegó la pandemia. Las calles se vaciaron. Las escuelas cerraron. Pero SAVIA, que recién nacía, decidió no detenerse.
Siguieron trabajando. Adaptaron clases, probaron Zoom, se equivocaron mil veces. Pero no soltaron. Siguieron. Y sus alumnos también. Porque no era solo un curso: era un espacio donde alguien seguía creyendo en ellos.
De ahí vinieron los primeros ingresantes, luego más alumnos, más docentes, y poco a poco, algo empezó a tomar forma. Una comunidad. Una forma de hacer las cosas. Un nombre que ya no era solo un logo, sino una identidad.
Los logros también hablan
Seis años después, los resultados están ahí. No como trofeos, sino como testimonio de lo que pasa cuando se trabaja con cabeza, pero también con corazón:
- 1er puesto en Medicina Humana
- 1er puesto en Derecho
- El mayor número de ingresantes a Medicina Humana en más de cinco procesos de admisión consecutivos.
- Una marea verde que ya es reconocida dentro y fuera de San Marcos
Pero más allá de los rankings, lo que más repiten sus alumnos — y exalumnos — es una frase que ya parece consigna: San Marcos es verde.
SAVIA no se define solo por lo que enseña
No es solo una academia. Es un espacio donde los jóvenes se sienten vistos. Donde no se les exige ser perfectos, pero sí comprometidos. Donde aprenden a estudiar, pero también a insistir, a resistir, a confiar en ellos.
Una academia preuniversitaria para San Marcos con identidad, resultados y propósito, que entiende que formar cachimbos no es el fin, sino el medio para formar personas.
La fuerza de SAVIA está en su gente
Hoy celebran seis años, pero no lo hace con discursos ni cifras. Lo hace mirando hacia atrás con gratitud, y hacia adelante con más hambre de futuro.
Porque nada de esto sería posible sin las personas que lo sostienen: docentes que creen, psicólogas que escuchan, personal que trabaja desde la sombra pero hace que todo funcione. Y sobre todo, estudiantes que confiaron cuando SAVIA era solo una idea. Que se quedaron cuando era difícil. Que empujaron incluso cuando parecía imposible.
¿Y ahora?
Ahora viene lo más importante: seguir. Seguir formando. Seguir creyendo. Porque lo mejor de SAVIA aún no se ha escrito. Y lo van a escribir juntos.