
Carlos Alcántara vuelve al universo de La Gran Sangre y, en paralelo, se pronuncia por primera vez sobre su vida personal tras su separación.
El actor ya rueda escenas de la nueva película de La Gran Sangre y dejó claro que el final de su matrimonio no ocurrió de forma repentina, sino que respondió a un proceso largo y complejo.
Carlos Alcántara lleva cerca de un mes filmando este proyecto. Para retomar al Dragón, asumió una preparación física intensa, porque se trata de un personaje con dominio de artes marciales y, sin estar en forma para las secuencias de acción —como hace 20 años en televisión—, el nuevo largometraje no habría sido posible.
Hace poco, además, se sometió a un procedimiento ambulatorio conocido como «el chip de la juventud», un implante diminuto que se coloca bajo la piel y libera hormonas para contrarrestar signos del envejecimiento.
«El mayor reto ha sido el físico, porque no estaba preparado. Pensaba que estaba en forma, pero no lo estaba. Estar en forma supone entrenar y descansar con disciplina, como lo hago ahora. Ojalá esto les sirva a muchos hombres de mi edad para ponerse las pilas y cambiar el chip. Más allá de los chips que me haya puesto», comentó a El Comercio.
Su transformación coincidió con una fuerte exposición mediática, marcada por salidas con amigas a cenas y eventos nocturnos, además del anuncio de su separación, tras 30 años de relación con su esposa.
«Ese es un tema personal que prefiero mantener en su lugar, pero yo no me separé en una semana. Creo que nadie se separa así. Las separaciones son dolorosas, duras. He tenido una vida hermosa al lado de mi esposa, a quien admiro y quiero mucho, pero las historias de amor también se terminan».
También precisó que esta nueva etapa profesional no surge a partir de la ruptura, pese a que ambos momentos hayan coincidido.
«Con o sin separarme, igual habría hecho todo lo que estoy haciendo para este personaje, porque necesitaba recuperar la fuerza y la vitalidad para volver a ser El Dragón«.
Vuelve La Gran Sangre: rodaje, elenco y locaciones
La producción de La Gran Sangre comenzó a rodarse en los primeros días de abril, confirmando el retorno de una de las ficciones más exitosas de la televisión, que en 2008 llegó a la pantalla grande.
El proyecto reúne nuevamente a su reparto original, con Carlos Alcántara, Aldo Miyashiro, Pietro Sibille y Lucho Cáceres. A esta nueva fase se incorporan Milett Figueroa y Salvador del Solar, junto a un elenco amplio en el que figuran Melania Urbina, Julián Legaspi y otros actores.
La dirección está en manos de Jorge Carmona, responsable de la serie original y del primer filme. El rodaje se realiza en diversas locaciones de Lima. El distrito del Rímac será uno de los escenarios principales, además de espacios de la capital como el Morro Solar, el Cementerio El Ángel, el Casino Atlantic City y una cárcel recreada especialmente para la historia.
«El estilo de Jorge y, en general, de las ficciones que ha hecho siempre ha sido bastante urbano, rudo, realista», precisa Alcántara. «Aquí los personajes tienen esa fuerza; incluso la gente que aparece dentro de la cárcel impone, da miedo. Y eso es parte de lo interesante».
La producción está a cargo de Tondero, Capitán Pérez y Okeechobee Films.
Fuente: Diario RPP