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Guillermo Rossini fallece a los 93 años: el legado del padre del humor peruano

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La familia de Guillermo Rossini confirmó que el querido humorista falleció el viernes 22 de noviembre a los 93 años.

El maestro Guillermo Rossini, considerado el padre del humor peruano, partió este sábado a los 93 años. En estas líneas repasamos su vida, su legado y el humor que marcó a varias generaciones en la radio, la televisión y el cine.

A los 93 años, Guillermo Rossini ya era una figura mítica. Su nombre evocaba personajes entrañables y una mirada aguda capaz de transformar la actualidad política en irreverencia compartida. Hoy, el Perú despide a uno de sus humoristas más influyentes, un artista que atravesó seis décadas de cambios sin perder la chispa.

Exconductor de Los chistosos y emblemático humorista e imitador peruano, Guillermo Rossini falleció a los 93 años.

Reconocido como el padre del humor peruano y pionero en la imitación política, brilló en la radio, la televisión y el cine. En cada formato mantuvo un sello propio: humor fino, familiar y en sintonía con la realidad nacional.

Lejos de los sets, pero siempre presente en la memoria de su público, vivió sus últimos años acompañado por un país que lo sentía parte de su familia. Su voz, ingenio y calidez volvieron una y otra vez en homenajes, entrevistas y reencuentros que celebraron una trayectoria difícil de repetir.

Los inicios de una voz que hizo reír al país

Guillermo Rossini González nació el 3 de septiembre de 1932 en una casa del centro de Lima, en el Perú. Desde niño descubrió su habilidad para imitar voces: primero a sus profesores, luego a personajes públicos. Lo recordó así: «Yo de muy pequeño ya imitaba en el colegio a los profesores, al director, me salía natural. Pero yo lo hacía como un hobby, nunca me imaginé que con esta tontería me iba a ganar la vida».

Su ingreso al espectáculo se dio de la mano de Augusto Ferrando, quien lo descubrió en uno de sus concursos radiales. Tras imponerse a cerca de cien participantes y gracias a su celebrada imitación del expresidente Manuel Prado, se incorporó al elenco de su programa. Ese momento marcó el inicio de una carrera en la que política y comicidad caminaron juntas.

Fuera del escenario, Guillermo Rossini trabajó como visitador médico, un oficio en el que aplicaba su «terapia del humor» para conectar con los doctores. Más adelante fue regidor en el distrito de Jesús María, un rol inesperado para alguien que siempre prefirió observar el poder desde la sátira.

Seis décadas de humor en radio, televisión y cine

La historia de Guillermo Rossini es también la evolución de la televisión peruana aprendiendo a reírse de sí misma. Debutó en 1960 con Teleloquibambia, el primer programa cómico de América Televisión. Aquella experiencia, que se extendió hasta 1962, abrió un camino que lo convertiría en referente del humor nacional.

En esa misma década se consolidó en la radio con Loquibambia, un espacio que reforzó su vínculo con el público y afianzó su talento para la parodia. Años después, seguiría ligado a la radio, donde su voz terminó formando parte de la rutina de millones de oyentes.

Durante los años setenta, fue figura clave de Estrafalario y El tornillo, programas que renovaron la comicidad peruana con personajes cercanos y un humor conectado con la vida cotidiana. En 1976 pasó a conducir Estrafalario en el canal 7, en una etapa que confirmó su solidez en la pantalla chica.

En los ochenta alcanzó una de sus épocas más recordadas: Risas y Salsa. Durante dieciséis años creó personajes, imitaciones y escenas que hoy son parte del imaginario televisivo del país. En paralelo, protagonizó Yo amo a mi mujer (1986), demostrando que su talento podía navegar entre géneros sin perder esencia.

La radio lo reclamó con fuerza en los noventa. En 1994 fundó Los chistosos junto con Fernando Armas y Hernán Vidaurre; luego se sumaron Giovanna Castro y Manolo Rojas. «Yo le puse el nombre», decía con orgullo. Permaneció en el programa hasta mayo de 2021, convirtiéndolo en la principal escuela de humor político del país.

Entre 2000 y 2013 pasó por 24 minutos, Cueros y carcajadas, Noti-ríase, Ponte al día, El noticioso y Tres al día, formatos que confirmaron su versatilidad. En 2015 regresó a Panamericana con Paren esta vaina y, un año después, sorprendió en el cine con El candidato, donde interpretó al señor Huapaya, una sátira inspirada en Isaac Humala.

El maestro de la imitación política

Guillermo Rossini fue, por mérito propio, el gran maestro de la imitación política en el Perú. Su archivo vocal conforma una galería paralela de la vida pública: Luis Bedoya Reyes, Javier Alva Orlandini, Susana Higuchi, Marcos Aurelio Denegri, Fernando Carvallo, Pablo de Madalengoitia y muchos más.

Él mismo lo resumió así en 2017, durante una entrevista: «Yo comencé imitando a los políticos como Manuel Prado; también a Luis Bedoya, Velasco Alvarado, Morales Bermúdez y en la actualidad al presidente Pedro Pablo Kuczynski. Sobre todo me quedo con el doctor Alfonso Barrantes».

En televisión también dejó personajes imborrables, desde Pepe Biondi hasta la ‘Gringa Inga’ y Alfonso ‘Pocho’ Rospigliosi. Su talento no solo hacía reír: permitía comprender el país desde un ángulo que pocos se atrevían a explorar.

Un adiós entre homenajes y gratitud

En febrero de 2015, Guillermo Rossini fue sometido a una operación al corazón en Houston, Estados Unidos. Se recuperó con éxito y, apenas un mes después, volvió a cabina para reencontrarse con su equipo de Los chistosos.

Su trayectoria fue reconocida oficialmente en julio de 2021, cuando recibió la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura. El entonces presidente Francisco Sagasti destacó su influencia en la comicidad nacional y le dedicó palabras de afecto: «Quisiera rendirle a don Guillermo Rossini, que nos ha divertido tantos a todos, que tiene un sentido del humor maravilloso».

Ese mismo año se retiró de Los chistosos, aunque nunca del cariño del público. El 16 de febrero de 2024 regresó para un homenaje por el aniversario número 31 del programa. Durante dos horas demostró que no había perdido la chispa: imitó nuevamente a Alfonso ‘Pocho’ Rospigliosi, a Juan Ramírez Lazo y a varios de sus personajes más queridos. Se despidió agradeciendo a la radio, a sus colegas y al público que lo acompañó durante décadas.

Una herencia de humor que perdura

Guillermo Rossini deja mucho más que un archivo de imitaciones: deja una manera de mirar el país, una forma de contar sus contradicciones sin perder humanidad. Con su partida, el Perú pierde a una figura irrepetible, pero conserva una herencia de humor que seguirá viva en cada carcajada, en cada personaje y en cada voz que imitó con maestría.

Durante más de seis décadas, los peruanos encontraron en él una certeza: incluso en momentos difíciles, siempre había espacio para la risa. Ese es el legado de Guillermo Rossini —padre del humor peruano, actor, comediante, imitador y exlocutor de radio—, una figura irrepetible y, para siempre, uno de los grandes de la comedia política nacional.

Fuente: Diario RPP