Hijo fue secuestrado hace 21 años y se reencuentra con su madre, el cual le cuenta donde estuvo durante todo ese tiempo

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La última vez que la madre vio a su hijo Steve, un niño de 18 meses, estaba en el hogar que compartía con su esposo en Rancho Cucamonga, California. Según un informe de Opposing Views, Steve Hernández fue secuestrado por su padre, Valentin Hernández, en 1995, durante un período turbulento en la relación entre él y María Mancía.

Cuando el padre del niño lo secuestró, también tomó todas las imágenes que tenía de él, incluso la ecografía de él durante su embarazo.

Ella tuvo que escribirle a un familiar solo para conseguir una fotografía para mostrársela a la policía. Años después, la única foto del niño que tenía la madre era la que tenía su familia en El Salvador, una que había enviado a una tía con anterioridad.

La Unidad de Secuestro de Menores del Fiscal de Distrito del Condado de San Bernardino buscó a Hernández durante años en varios estados. Algunas personas señalaron que el niño estaba en Oregón.

 

Pero cada vez la búsqueda se hizo más difícil y eventualmente el caso se enfrió. Tras más de 20 años, en 2016, los investigadores recibieron una información que aseguraba que el chico se encontraba en Puebla, México, a unas 80 millas al sureste de Ciudad de México.

Después de una extensa coordinación y planificación, el Departamento de Justicia y las autoridades mexicanas ayudaron a recolectar una muestra de ADN de Steve.

Le dijeron que estaban investigando a su padre desaparecido para poder entrevistarlo y obtener una muestra de ADN. Afortunadamente, el 31 de mayo de 2016, se confirmó su identidad como el hijo perdido de Mancia.

El padre, Valentin Hernández, está desaparecido y se cree que está muerto, dijeron las autoridades. Mira la historia completa aquí:

Debido a que Steve Hernández es ciudadano de los EEUU, no tuvo problemas de inmigración. Las autoridades en ambos países fueron de gran ayuda para que esto sucediera.

El padre del niño le había dicho que su madre los había abandonado a los dos. Steve abrazó a su madre llorando cuando finalmente la encontró. Mancia nunca perdió la esperanza de que volvería a ver a su hijo. Steve también tiene cuatro hermanos menores de los que no sabía nada.

Dijo que no tiene planes de regresar a México y espera asistir a la escuela de leyes en los Estados Unidos. Ahora que está con su familia, seguramente tendrá un gran futuro por delante.

Fuente : AMOMAMA